PÁGINAS DE INTERÉS

LA URGENCIA DEL EVANGELISMO - Parte 1 - RETIRO 2017


para descargar este audio click aquí
MENSAJE DOMINGO 15/10/2017

Por el Hno. Gabriel. -

Introducción
¿Cómo llegamos a este punto de ser un grupo de personas que profesan una misma Fe en Jesús el Cristo para la salvación de nuestras almas? ¿Cómo llegamos a ser parte del cristianismo de esta era? La respuesta tiene que ver con Evangelismo, con la predicación del Evangelio, con la expansión del mensaje de Dios. Llegamos a este punto de ser “cristianos hoy” a costa de que hombres y mujeres de otros tiempos renunciaran a sus propias vidas a fin de trabajar arduamente para que el Evangelio de Cristo sea esparcido por todo el mundo, llegamos a este punto de ser “cristianos hoy” porque hombres y mujeres murieron para que el mensaje del Evangelio trascienda hasta nuestros días, a fin de que nosotros que hemos creído, no seamos consumidos por la ira de Dios en el infierno sino vivamos por su gracia por medio de Cristo. La razón por la cual el Evangelio te alcanzo a ti, o a tu papá, o a tu abuelo, bisabuelo, y demás predecesores, etc. fue porque otros trabajaron sin cesar para predicárselo… Y nunca hubo un avance del reino de Dios en la tierra sino por medio de la predicación del Evangelio del Señor Jesús el Cristo, porque la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Ro 10:17).

Vale decir que el mecanismo oficial que Dios dispuso para que el conocimiento del Evangelio del Reino se expanda en la tierra; es mediante la constante predicación del mismo.

2°Timoteo 4:1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesús, el Cristo, que «juzgará» a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra que instes (insistir, repetir, suplicar) a tiempo y fuera de tiempo redarguye [argumenta, refuta], reprende [ordena], exhorta [amonesta, anima] con toda paciencia y doctrina.
5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

La razón por la cual el Evangelio de Dios trascendió a través de los años, fue porque cristianos valientes salieron a esparcir la verdad del Dios Vivo por el mundo, hablando con todo denuedo y convicción, predicando a tiempo y fuera de tiempo, no se avergonzaron de la palabra de Dios, sino antes glorificaron a Dios con sus vidas, para ellos, el ser cristianos era una profesión que se tomaron muy en serio, y vivieron una vida digna de Cordero que fue inmolado en la cruz… —¡Qué lejos estamos hoy de esa convicción y pasión por Cristo! Evidentemente algo está fallando en la Iglesia de Cristo hoy, y eso es precisamente lo que buscaremos abordar con la temática de este Retiro.

Entiendo que esta clase de enseñanza debería ser expuesta por un evangelista que pueda trasmitirnos el sentir de tan dignificante y honorable vocación, pero a falta de ello, le he rogado a Dios que ponga corazón de evangelista en mi hoy, para que por la gracia de su Espíritu pueda hablar de esto, no solo desde una perspectiva racional y bíblica, sino con el corazón, con convicción y verdadera pasión.

Desarrollo
Mi trabajo hoy, es mostrar por medio de esta temática, la urgente necesidad que tenemos nosotros como Iglesia de predicar el Evangelio de Cristo, del mismo modo (convicción y Espíritu) que fue proclamado desde su inicio. Nuestra cita central para abordar esta temática es 2°Ti 4:1-2, la cual hemos dividido en dos partes, la primera; mostrar la urgente necesidad de la predicación del Evangelio por parte de la Iglesia, y la segunda; los requerimientos bíblicos necesarios y las formas prácticas para poder hacer este trabajo hoy.

Entonces, partiendo desde nuestra cita central (2°Ti 4:1-2), vamos a desarrollar esta primera parte de la temática, la cual, he divididos en cuatro subtítulos que surgen a partir de hacer un desglose de este pasaje bíblico central;

El Encargo; ¡Que Prediques!
2°Timoteo 4:2 que prediques la palabra…

En primera instancia Pablo le ordena (manda, exhorta) a Timoteo, que predique la palabra, y no se lo dice como una sugerencia personal, sino mediante Espíritu Santo, básicamente él le está diciendo a Timoteo; —te mando y ordeno (encarezco) en presencia de Dios y del Señor Jesús mismo, el cual es el Juez que finalmente juzgara a todos los hombres, tanto a los vivos como a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques (anuncies) el Evangelio (la palabra de Dios)Y tal declaración tiene carácter de mandato, de comisión, de orden, lo que implica que Timoteo no tiene más opción que obedecer, y finalmente dará cuentas delante de Jesús el Juez de todos los hombres por su desempeño y responsabilidad en esta labor.

Ahora, esta exhortación a Timoteo ¿es personal o inclusiva? ¿Fue solo un mandato para Timoteo o incluye a toda la Iglesia?
La respuesta es ¡SI!, es para la Iglesia, si bien la carta está dirigida a Timoteo, el contenido doctrinal de la misma en todo su contexto es inclusivo para toda la Iglesia, vale decir, el encargo de predicar el Evangelio (la palabra de Dios) está ordenado para la Iglesia de Cristo.

1°Pedro 2:9 Mas ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes de aquel que les llamó de las tinieblas a su luz admirable 10 ustedes que en otro tiempo no eran pueblo, pero que ahora son pueblo de Dios que en otro tiempo no habían alcanzado misericordia, pero ahora han alcanzado misericordia.

Mateo 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin.

Mateo 28:19 Por tanto, vayan, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo 20 enseñándoles que cumplan [guarden, conserven] todas las cosas que les he mandado y he aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Entonces, el mandato de predicar el Evangelio es inclusivo para toda la Iglesia, lo que implica que debemos predicar y anunciar el Evangelio de Cristo, porque éste es un mandato del Señor Jesús para nosotros, luego de ser formados fuimos comisionados para esta labor, fuimos adquiridos para promulgar su mensaje, por tanto, debemos anunciar, y de forma constante, las virtudes de Él, que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

En primera instancia, debemos predicar el Evangelio por un sentido de obediencia y fidelidad a Cristo, vale decir que debemos predicar por sujeción a su palabra, y en caso que no lo hagamos, Él nos va a pedir cuentas de nuestra desobediencia.

1°Coritnios 9:16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme porque me es impuesta necesidad y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

Está en el corazón de Dios, en su plan, en su voluntad soberana, que este Buen Mensaje dado del cielo, sea extendido a todo el mundo, a fin de que todos oigan el Evangelio de Salvación, y crean en Cristo para la salvación de sus almas.

La Urgencia; Juicio y Compasión
2°Timoteo 4:1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesús, el Cristo, que «juzgará» a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,

La urgencia detrás de esta comisión de predicar la palabra, tiene que ver también con el juicio que, a su debido tiempo, el Señor ejecutara sobre todos los hombres, el cual se hará también en cierto modo en base al testimonio del Evangelio, en el sentido de que las sentencias serán en base a; “si han creído o reusado a creer”.

Marcos 16:15 Y les dijo: vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvado más el que no creyere, será condenado.

Juan 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira [furia] de Dios está sobre él.

2°Tesalonisenses 1:7 y a ustedes que son atribulados, darles reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús, el Cristo 9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, 10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre ustedes).

Vale decir que el Evangelio en sí mismo, será un elemento (instrumento) determinante en el juicio del Señor, y esto le da un mayor sentido de urgencia a la predicación. Dicho de otro modo, la Iglesia tiene la urgente responsabilidad de proclamar el Evangelio por causa del Juicio del Señor, esta es una de las razones por la cual Pablo le escribe a Timoteo; —Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesús el Cristo que juzgara a los vivos y a los muertos— y tal expresión no solo se aplica a los incrédulos que serán juzgados sino también a los cristianos que darán cuenta por como ejecutaron este encargo...

Pero, por otro lado, también debemos hablar que la urgencia de predicar el Evangelio tiene que ver con la compasión del Señor Jesús, o sea, no solo se trata de que Dios necesita que el Evangelio sea predicado para poder establecer sentencias sobre los incrédulos, sino que es Dios mismo quien quiere a su vez que ninguno perezca sino todos procedan al arrepentimiento

2°Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

1°Corintios 1:21 Puesto que ya, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

Predicamos el Evangelio porque está en el corazón de Dios que ninguno perezca, sino que sean salvados por medio de la predicación del Evangelio, y por lo tanto ha extendido su paciencia, ha mostrado su compasión hacia nosotros;

Mateo 9:36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: De hecho, la mies es mucha, más los obreros pocos. 38 Rueguen, por lo tanto, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

“Viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas”; y esto no se trata de una mera lástima que Jesús sintió por las multitudes torcidas y alejadas de Dios, sino se trata de una conmoción interna, la palabra “compasión”, del griego, tiene que ver con entrañas, con un sentir interno, con dolor profundo por algo, y esto fue lo que el Señor Jesús experimento al ver a las multitudes como ovejas sin pastor, hombres y mujeres, expuestos a una muerte eterna, caminando por carriles de maldad directo hacia el infierno, y frente a esta caótica y paupérrima situación y condición de los hombres, Él sintió compasión por los perdidos, por los extraviados, y tal virtud nos muestra como es el corazón del Señor Jesús. Hay algunos que se atreven a pensar equivocadamente que esta compasión fue solo algo del momento, y que no se volverá a repetir nuevamente por que Cristo es impasible, sin embargo, Jesús es el mismo ayer hoy y por los siglos (He 13:8), vale decir, su corazón no cambia, Él no cambia, sino que es inmutable.

Tal virtud nos enseña un poco del carácter del Señor Jesús, Él no fue apático a la situación espiritual de las personas extraviadas, antes, por el contrario, fue empático con ellos, fue conmovido por ellos, y no fue indiferente a su situación, Él no pensó como piensan algunos cristianos fríos de hoy que consideran tener la mente de Dios en ellos, y por eso dicen; —Pobres, Dios los predestino para perdición, es la voluntad de Dios que ellos NO se salven y yo Si— si bien es una verdad absoluta que Dios trazo todas las cosas, tal pensamiento solo aplica a la mente soberana de Dios ¡NO a la del hombre! porque nosotros no tenemos el plano de quienes alcanzaran la salvación y quienes finalmente se extraviaran, no hemos sido llamados a conocer la nómina de los salvados sino a predicar el Evangelio de Cristo con pasión y convicción.

Entonces, la apatía, no es una virtud del Espíritu Santo sino del diablo, lo que SI debe operar en la Iglesia es la compasión del Señor Jesús para proclamar su Evangelio, esto nos lleva a pensar que no solo debo tener la mente de Cristo en mí, sino también el corazón de Cristo al momento de mirar a las personas extraviadas, debo experimentar su compasión; debo ver con sus ojos, sentir con su corazón, pensar con su mente y actuar con su Espíritu.
Una vez que el Señor hizo una radiografía de la multitud, se las mostró a sus discípulos, y de alguna manera les dijo; ¿Ven lo que yo veo? entonces oren, rueguen que el Señor que envíe obreros a su mies, vale decir que; el Señor, antes de enviarte a cualquier labor, primeramente, te mostrara su corazón, te hará participe de su dolor, va a identificarte con la situación, a fin de poder usarte plenamente para su labor.

Debemos romper con la apatía (indiferencia) y la impasibilidad de nuestro corazón (incapacidad de padecer o sentir), los hombres fríos hasta han llegado a construir doctrinas que hablan de la “impasibilidad de Dios”, sin embargo, no es eso lo que vemos en el carácter de Jesús por medio de las escrituras. Hasta podríamos decir que esto se trata hasta de sentido común, por ejemplo; Si te enteraras que el agua potable de tu barrio fue contaminada con un veneno mortífero, y que a menos que se los digas todos terminaran muertos en menos de dos semanas ¿Qué harías?, ¿acaso no se lo dirías?, probablemente te esforzarías sobremanera por hacérselo saber a todos con urgencia, y aunque se burlaran de ti, de todos modos, continuarías incesante por evitar que consuman esas aguas de muerte. Ahora, si miramos a nuestro alrededor, pero en el sentido espiritual; ¿Acaso no es agua envenenada lo que están tomando los incrédulos? ¿Acaso no están bebiendo agua inmunda de una cisterna de muerte que finalmente los arrastrará al infierno? Y lo peor es que ¡tú lo sabes! pero no haces absolutamente nada, quizás por miedo, quizás por apatía, sin embargo, en términos legales, podrías ser sospechado de complicidad, por causa de no haberles predicado.

Jesús les dijo a sus discípulos (Mt 10:14), si alguno no los recibe, ni tampoco oye sus palabras, entonces sacudan el polvo de sus pies… Ni siquiera intentes sacudirte el polvo de tus pies sin siquiera haber agotado tus palabras primero.

La Insistencia: A Tiempo y Fuera de Tiempo
2°Timoteo 4:2 …que instes (insistir, repetir, suplicar) a tiempo y fuera de tiempo

Esta parte del pasaje, nos muestra el sentir, la entrega y la responsabilidad del trabajo sobre el obrero que lo ejecuta, dicho de otro modo, aquí se nos muestra la forma en la que los obreros deben ejecutar el trabajo de predicar el Evangelio de Cristo; “Instar a tiempo y fuera de tiempo”, y de alguna manera es la urgencia de Dios trasmitida al cristiano.

Vale decir que, el Evangelio debe ser predicado por parte de la Iglesia, en todas las ocasiones, sea oportuno o inoportuno, si vale la comparación, podríamos decir que la Iglesia en cierto modo es la fuente y Cristo el Agua Viva que fluye, y así como las fuentes en todo lugar, aunque nadie saque agua de ellas, igual están continuamente fluyendo agua, del mismo modo nosotros debemos mantenernos constante en la predicación del Evangelio para que fluya el Agua de Vida. Lo cual es también una forma de insistencia, una forma de instar constantemente a los incrédulos para que salgan de las tinieblas hacia la luz admirable.

Lucas 14:23 Dijo el señor al esclavo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

2°Corintios 5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros les rogamos en nombre de Cristo: Reconcíliense con Dios.

No puedo dejar de ver por medio de estos pasajes bíblicos, el carácter, la convicción, denuedo y pasión al momento de predicar el Evangelio de Cristo, porque no es tan solo recitar una historia, no es tan solo cumplir con hablar, sino, es de algún modo arrebatarlos del fuego (Jud 1:23), sacudirlos violentamente para que despierten de la ilusión en la que viven, convencerlos con argumentos enérgicos y suficientes, para que dejen de correr al infierno y empiecen a correr a Cristo. De alguna manera es pararse en la senda ancha y tratar de detenerlos para que no sigan hacia adelante.

Se dice que un predicador antiguo, llamado John Wesley (1703), dijo en una ocasión; —tendrán que saltar sobre mí, pero no voy a dejar que entren y se pierdan en el infierno— otro conocido predicar llamado Spurgeon dijo algo similar; —Si van a correr hacia el infierno, se van a ir con mis manos tomadas de sus tobillos rogándoles que no lo hagan— y si esto es de alguna manera cierto, entonces los cristianos de hoy no solo tenemos una total falta de compasión y denuedo para predicar el Evangelio de Cristo, sino que hasta podría sospecharse que tenemos odio hacia los incrédulos, porque los vemos correr hacia el infierno, los vemos envenenarse con el pecado, y elegimos permanecer totalmente indolentes ante tal situación.

Pregunto; ¿Cuánto te pesa que algunos de tus parientes incrédulos serán consumidos en el infierno? ¿Qué grado de insistencia tuviste con ellos? No quiero apelar a las emociones, pero es probable que ellos, estando en el infierno levanten su voz y te digan; —¿Por qué no me dijiste de este lugar? — Y tu respondas; —Te lo dije, pero no me querías escuchar— y a lo mejor él te diga; —Sí, pero no insististe demasiado conmigo, porque no me tomaste violentamente para que no venga a parar a este lugar— Entonces, si finalmente van a terminar allí, es mejor que se vayan con las marcas de nuestras manos en sus brazos por haberles tomado con violencia y rogado que no corran hacia ese lugar, una ilustración bíblica de esto, podría ser la parábola del rico y Lázaro:

Lucas 16:22 Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males, pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y ustedes, de manera que los que quisieren pasar de aquí a ustedes, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, por lo tanto, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Sin ánimo de sacar de contexto este pasaje, quiero resaltar el clamor y suplica del rico en este lugar de tormento, y si tuviera que darle un sentido real debo apelar a la imaginación; y si solo por un momento trajésemos hasta aquí a un habitante del infierno, a una persona incrédula que tu conociste y ya falleció (pariente, amigo, etc.), sin por un momento tal persona podría estar aquí, probablemente su clamor y suplica sería igual al del rico en el Hades:
1)      Suplica: —¡tengan misericordia de mí! — Y nosotros; —ya no podemos hacer nada—
2)      Suplica; —¡Entonces denme una gota de agua que pueda por una fracción de segundo saciar mi sed— Y nosotros; —No se puede, esta agua no saciará tu sed—
3)      Suplica; —Entonces vayan a predicarle a mi familia, a mis hermanos, para que no vengan aquí a este horrible lugar— Y Nosotros; —Eso si podemos hacer, y eso es precisamente lo que el Señor Jesús nos mandó hacer—
Es evidente que necesitamos del carácter apropiado para llevar adelante este trabajo, necesitamos del don de evangelismo operando en la Iglesia, necesitamos verdaderos evangelistas que prediquen el Evangelio, y necesitamos ser dotados de forma general con el Espíritu compasivo de Cristo para dar razón de la esperanza que hay en nosotros. Tenemos un tesoro en vasos de barro (2°Co 4:7), y tal tesoro debe ser extendido hacia los pobres espirituales, hacia las ovejas sin pastor que están esparcidas a nuestro alrededor. 

Haz obra de evangelista
2°Timoteo 4:5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

En virtud de todo lo mencionado hasta aquí, nuevamente llegamos a esta exhortación; “Hagan obra de Evangelista”; prediquemos la palabra de Dios, a tiempo y fuera de tiempo, instemos, roguemos, con toda paciencia y doctrina, con toda pasión y convicción, cumplamos nuestro ministerio de Iglesia, que el Señor levante evangelistas en su Iglesia (que de entre ustedes se levanten servidores) , y que nos vista de convicción a todos, para saber dar razón de la esperanza que hay en nosotros, para anunciar las virtudes de Aquel, que nos llamó de las tinieblas a luz admirable.

Romanos 10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvado. 14 ¿Cómo, por lo tanto, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han escuchado? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Cuantos hay afuera, como nosotros antes de llegar a Cristo, que no saben que sus deudas fueron pagadas y ellos no consiguen probar nada de eso, ellos no saben nada de la plenitud de gozo que hay en la presencia del Señor (Sal 16:11). Si bien hoy gozamos de pertenecer al reino de Dios, debemos saber que fue a costa de que otros se arriesgaron a fin de esparcir el Evangelio, ahora es nuestro turno; ¡Sé digno de vivir para Él!, y que otros puedan ver también la gloria de Dios en la cruz por medio de ti; ¡arriésgate!, con todo tu ser, busca tu vocación, y nunca te avergüences del Evangelio de Cristo;

Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio TM [de Cristo] porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…

2°Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,

Jesús les dijo a sus discípulos; Ninguno hay que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna (Mr 10:29-30). De modo que Él nos dará cien veces más de lo que hayamos perdido o invertido, pero ¿Cuánto hicimos nosotros? ¿Qué riesgos corrimos en la vida cristiana?

Que el Señor ponga, corazón de evangelista hoy en nosotros, y que reaccionemos a esta urgencia, si vale la comparación; el ángel de la muerte se pasea por todas partes, y sabemos que una noche terrorífica se acerca sobre todos aquellos que no han pintado con la sangre de Cristo los dinteles de sus propias vidas, y es preciso que el clamor se oiga; ¡Corran a Cristo! ¡Corran a Cristo! ¡Corran a Cristo!

Conclusión
He querido enfocar esta primera parte de la temática, de dos maneras; Tanto como que debe haber evangelistas en la Iglesia, personas dotadas con el don de evangelismo, como también de que todos nosotros, de forma general, estemos bien preparados para dar razón de la esperanza que tenemos, lo cual es de alguna manera, una forma de evangelismo indirecto.
Hasta aquí, con todo lo mencionado, solo nos hemos esforzado en mostrar la urgencia en predicar el Evangelio, he querido moverlos un poco, sacarlos de esa comodidad, romper con la apatía e indiferencia de corazón, lo que sigue ahora es levantarse y prepararse, porque tan honorable tarea requiere de preparación, Pablo le escribe a Timoteo; 2°Timoteo 4:2 redarguye [argumenta, refuta], reprende [ordena], exhorta [amonesta, anima] con toda paciencia y doctrina.

La paz del Señor Jesús el Cristo. -



0 comentarios:

Publicar un comentario