PÁGINAS DE INTERÉS

¿QUIEN HA CREÍDO A NUESTRO ANUNCIO?




MENSAJE DOMINGO 14/06/2015

Por el Hno. Gabriel

Esta meditación tiene como titulo la pregunta del profeta Isaías la cual dice “¿Quién ha creído a nuestro anuncio?” y está tomada del capítulo 53 del libro de Isaías que a su vez también va a ser la columna de todo este mensaje; “¿Quién ha creído a nuestro anuncio?”

Contexto Histórico
Isaías cuyo nombre significa “Jehová Salvará o Salvación de Jehová” fue un profeta de Dios durante aproximadamente un periodo de 55 años los cuales se ubican entre el año 740 hasta el 686 aC. Se entiende que la totalidad de sus profecías se documentaron y por esta razón se dispone del actual “libro del profeta Isaías”, que por cierto llego a ser el libro mas recurrido o leído en el tiempo de Jesús, de hecho Isaías es el profeta más citado en el nuevo testamento, y como libro en sí es el más extenso de todos los profetas.

Ahora, aunque su nombre y su labor trascendieron ampliamente con el paso del tiempo adquiriendo así las profecías de Isaías un alto grado de importancia en el tiempo de Jesús aun así no fue nada fácil para Isaías ser un profeta de Dios, ya que ser profeta de Dios no era un trabajo fácil para aquellos que recibían este don, porque dicho trabajo consistía en adelantarle a las personas los sucesos que habrían de ocurrir antes de que sucedan a fin de que de alguna manera puedan evitar lo que vendría o bien prepararse para cuando estas cosas sucedan (en otras palabras se les daba la posibilidad de conocer y entender los tiempos).

El problema era que si bien el profeta estaba convencido de la veracidad de su mensaje ya que Dios mismo se lo había revelado no así la gente que lo oía, porque muchas personas consideraban que tal mensaje podría no ser cierto o bien interpretarse de otro manera, por esta razón el trabajo de profeta llegaba a ser a veces muy frustrante, porque ellos se esforzaban por trasmitir la verdad al pueblo pero en la mayoría de los casos las personas rechazaban el mensaje porque lo consideraban como un suceso improbable, sin embargo el anuncio de los profetas era lo que Dios había determinado hacer, por tanto su mensaje estaba exento de dudas ya que Dios mismo lo había determinado e indefectiblemente se cumpliría, porque es Dios quien se encarga de hacer todas las cosas sobre su creación (Dios lo dijo por tanto va a suceder Job 23:13).

La profecía del Mesías
Ahora bien, hubo muchos tipos de profecías dadas al pueblo de Israel, muchas tenían que ver con lo que le sucedería a la nación por causa de su desobediencia, pero otras tenían que ver pura y exclusivamente con el plan redentor de Dios sobre toda la creación por medio de El Cristo, el cual también se venía anunciando ya de tiempos antiguos por medio de los profetas de los cuales Isaías fue uno de los más específicos en este asunto, de hecho el capítulo 53 del libro de Isaías trata exclusivamente de los padecimientos que habría de sufrir (soportar) El Cristo a fin de consumar el plan de Dios para la justificación de todos los hombres. Sin embargo a pesar de ser una valiosísima revelación por parte de Dios el profeta se lamenta por la poca aceptación o impacto que tendría esta profecía, en otras palabras Isaías no puede comprender la indiferencia de los hombres frente a tan grande revelación de Dios, por esta razón el capítulo 53 del libro de Isaías comienza de esta manera:

ISAÍAS 53
1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

De primer momento el profeta comienza indagando respecto de quienes serían los que habrían de comprender este anuncio profético de El Cristo, y a quienes se les revelaría tan grande manifestación, Dios estaba anunciando por medio del profeta la introducción de El Cristo en el mundo, de Aquel único intercesor que expiaría definitivamente todos nuestros pecados mediante su sangre.
Sin embargo tal profecía no fue considerada por los hombres porque de lo contrario le abrían reconocido cuando vino al mundo, por esta razón Juan escribe “la luz que alumbra a todo hombre venía a este mundo, en el mundo estaba y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció, a los suyos vino y los suyos no le recibieron(Jn 1:9-11), setecientos años antes de su manifestación se anunciaba la introducción de El Cristo en el mundo sin embargo el hombre la desestimo.

2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

De antemano esta profecía también anunciaba que el Cristo nacería tal como todos los hombres del mundo y crecería del mismo modo que ellos, así como una rama nace y crece de a poco en un árbol del mismo modo crecería el Cristo entre los hombres (Lc 2:52), sin ninguna ventaja, sin ninguna superioridad, sin ningún privilegio, a su vez también su condición económica no sería como la de los reyes y gobernantes de la tierra sino tan carente así como lo es una raíz que crece en medio de tierra seca (en una tierra sin agua), finalmente su aspecto físico carecería de los rasgos más distinguidos de la belleza humana, sería un hombre común y corriente a fin de que su aceptación en el mundo no sea por medio de una deslumbrante belleza que atraiga a todas las personas así como fue el caso del rey Saúl (1°Sa 9:2, 10:24), sino que sean atraídos a él por medio de su palabra las cuales contenían el poder de la vida eterna para todos los hombres (Jn 6:63, 68).

3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Estando en el mundo una inmensa cantidad de personas se favoreció con su poder, pero a pesar de todo el beneficio que hizo por los hombres sanándolos y restaurándolos de sus enfermedades y males aun así fue desechado y desaprobado por ellos, ¡él, que es el autor de la vida y quien tiene la cura para el pecado! sufrió el desprecio de todos, ¡él, quien se familiarizo con el quebranto y el dolor de todos los abatidos (Mr 3:10) de tal manera que llego a ser un hombre experimentado en el dolor y quebranto! fue abandonado por los hombres, fue tratado con tanto menosprecio y repulsión de tal manera que aquellos que lo veían giraban el rostro para no mirarlo como si estuviesen enojados con él tomando así una posición de asquerosa repulsión, ¡él, que es digno de toda la honra la gloria y el poder fue tratado con tanta humillación! Oh Señor…  

4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

El evangelio escrito por Marcos (Mr 3:10) describe que Jesús sanaba a las personas de tal manera que todas aquellas plagas que salían de los hombres caían sobre él (Mt 8:17), y el porqué de esto se debía a que las dolencias y enfermedades que los hombres padecían eran en definitiva el juicio de Dios por causa de sus pecados, de modo que Jesús al sanarlos lo que hacía en definitiva era sacar el juicio de Dios de los lomos de ellos y ponerlo sobre sí mismo, pero no acaba allí, sino que tal beneficio hecho a los hombres fue pagado con tal ingratitud por parte de ellos que en vez de honrar a aquel que los libraba de la carga del pecado decidieron azotarlo por causa de esos pecados que ahora estaban sobre Él, porque muchos hombres que vieron morir a Jesús en aquella cruz consideraron que su muerte era en definitiva un castigo de Dios por su supuesta blasfemia y desobediencia, sin embargo…

5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 50:6 (añade) Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.
Isaías 52 (como también)
14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres,

Jesús, hombre perfecto en obediencia (Fil 2:8), jamás debió ser castigado ya que nunca peco (He 4:15, 1°Pe 2:22), sin embargo fue violentamente castigado por nuestra causa, porque puso sobre sus lomos todas nuestras rebeliones y por esa causa sufrió nuestra sentencia, fue nuestro sustituto en el tribunal de Dios recibiendo sobre sí mismo el castigo que se había diseñado para nosotros (2°Co 5:21), y del mismo modo que se inmolaba un cordero para la expiación de pecados ajenos, así fue él presentado por nuestra rebelión para ser muerto por nuestra causa a fin de otorgarnos sanidad por medio de su llaga (sangre) (He 2:9, 1°Pe 2:24), reconciliándonos con Dios y otorgándonos la paz por medio de su preciosa sangre (Ro 5:1).

6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Ningún hombre en todos los tiempos tanto de los que ya existieron como de los que existen y los que existirán (a excepción de Jesús) han podido obedecer a Dios, sino que cada uno se aparto en pos de su propio camino (1°Pe 2:25), por tanto toda la humanidad desde el principio hasta el fin del mundo merecía ser castigada y de hecho lo fue, solo que en vez de que el castigo sea sobre cada ser humano pecador Dios lo colecto todo y lo puso sobre el Cristo, dejando de este modo la ira del castigo consumida, la justicia de Dios satisfecha y al hombre pecador justificado.

7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

A pesar del maltrato y humillación propinado injustamente por aquellos que le acusaban sin causa, y teniendo él todas las pruebas a su favor para quedar libre de aquel injusto juicio, de todos modos no abrió su boca buscando su propio beneficio (Mt 27:12-14 1°Pe 2:23), sino que se sujeto hasta el final a la voluntad del Padre para hacer todo cuanto ya se había designado desde antes de la fundación del mundo (1°Pe 1:20). Asumió el papel de un cordero prácticamente en el sentido literal de lo que esto significaba (Jn 1:29, 1°Pe 1:18), se sometió al juicio de hombres injustos, ¡él, que era el único justo sobre la tierra fue juzgado por los injustos!, ¡él, que demostró la verdadera justicia fue culpado de hacer injusticia!

8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Para él no hubo prisión intermedia ni tampoco un juicio justo como el de cualquier malhechor, se dice que el talmud otorgaba como mínimo un plazo perentorio de cuarenta días de prisión para determinar una justa sentencia, pero él fue privado de estos procedimientos básicos (Hch 8:33), porque en el mismo día de juicio fue directamente sentenciado a la cruz como si fuese un despreciable hombre que no merece vivir ni un segundo más sobre la tierra, fue cortado violentamente de la vida por medio de aquella cruz, buscando los hombres apresuradamente deshacerse de él a fin de que no queden rastros de su existencia, quitado en la flor de su edad como hombre que se va sin dejar descendencia sobre la tierra, sin embargo el profeta pregunta “su generación ¿quien la contara?”, porque su vida finalmente no se acabo en aquella cruz sino que continuó por toda la eternidad engendrando así una generación indestructible (He 2:10) para toda la posteridad.

9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
Jesús no solo fue privado de los procedimientos básicos de un juicio justo sino que además en su sentencia de muerte fue humillado hasta lo más bajo al ser colgado en aquella cruz, contado como un vil delincuente en medio de ladrones a fin de que en su sepultura corriera también el mismo destino (Jn 19:31) “¡él, que nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca! fue contado como un vil ladrón”, sin embargo la honra que no recibió en vida se la rindieron en su muerte, porque hombres ricos honraron su cuerpo poniéndolo en un sepulcro nuevo (Mt 27:57-60, Jn 19:38-42).

10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Pero todo este acontecimiento no fue una decisión de Jesús mismo sino que él fue sujeto a obediencia (He 5:8, 10:7-9, Jn 6:38), a fin de consumar o prosperar en su mano la voluntad del Padre (Jn 12:27), quien había determinado de ante mano todo este padecimiento sobre el Cristo a fin expiar por medio de su sangre el pecado de todos nosotros (1°Pe 1:19-20), no obstante a pesar de haber sido cortado apresuradamente de la faz de la tierra no fue ese el término de su vida, sino que suelto los dolores de la muerte ya que era imposible que sea retenido por ella Dios le levanto de entre los muertos (Hch 2:24) resucitándolo después de tres días venciendo así definitivamente al poder de la muerte (Ro 6:9) a fin de otorgar también vida eterna a todos los que abrían de creen en Dios por medio de Él, formado así una real familia celestial de muchos hijos (He 2:10) que perduren por la eternidad.

11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

El resultado final de todo aquel oprobio y agonía por haber cargado la maldición de todos los hombres quedaría totalmente opacado por el gozo (He 12:2) y alcance de su sacrificio (1°Jn 2:2), ya que no fue en vano haber cargado con todo aquel padecimiento de la cruz, porque por medio de ello se obtuvo la redención de nuestras almas, a fin de declararnos justos por medio de su justicia (Ro 3:26, 5:19) encargándose de borrar todas nuestras iniquidades.

12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Isaías 52 (añade)
13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

No hallo otra forma de describir este suceso sino con las palabras del apóstol Pablo a la iglesia de los filipenses: Por esta causa Dios le exalto hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todos los nombres, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor de señores y el Rey de reyes, porque se despojo a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre NO estimo su vida para sí mismo sino que la puso en rescate por todos (1°Ti 2:6), cargando sobre sí mismo el pecado nuestro siendo así el único intercesor entre Dios y los hombres (1°Ti 2:5).
La aplicación hoy
Ahora bien, aunque esta profecía fue pronunciada hace aproximadamente 2700 años atrás, sin embargo aquella pregunta del versículo uno sigue tan latente hoy del mismo modo que al inicio; ¿Quién ha creído verdaderamente en el Cristo profetizado? ¿Y a quién verdaderamente Él se ha manifestado?

Hace aproximadamente 2000 años atrás muchos hombres le despreciaron, a pesar de todo el bien que hizo él por los hombres igual no lo valoraron y por ende lo rechazaron para que no sea el Señor de sus vidas, ¡cuidado! No sea cosa que tu estés haciendo exactamente lo mismo hoy, porque muchas veces nos acercamos a Él en oración para que se compadezca de nosotros y sane nuestras enfermedades pero luego cuando se trata de obedecerle lo desechamos y no lo estimamos, le deseamos pero solo para poner sobre Él nuestros problemas, pero luego escondemos el rostro de él por nuestra desobediencia y lo que hacemos en definitiva es azotarlo, porque no debemos ignorar que cada pecado nuestro merece ser castigado por la justicia de Dios, de modo que cada vez que pecamos lo que hacemos es añadir nuestro castigo sobre los lomos de Él, en otras palabras con nuestra desobediencia lo estamos azotando, ¡cada vez que pecamos nos convertimos en sus verdugos que azotan su espalda, que golpean su rostro, que le arrancan pelos de su barba, y que finalmente lo clavan en una cruz! Eso es lo que hacemos cuando pecamos…

¿Hemos creído de verdad en este anuncio? ¿Cuántas veces vamos a alancearlo como lo hizo el soldado romano? ¿No crees que ya es suficiente que hayas pecado tanto como para que lo sigas haciendo añadiendo tu castigo sobre la espalda de Él? ¿Acaso te estás burlando de tu sustituto? ¿Estás despreciando su sangre?

¿Quien ha creído verdaderamente a este anuncio de que por un solo hombre seriamos reconciliado para con Dios?, ¡oye, reconciliados con Dios! ¡Aquella maldición que era sobre Adán se termino por medio de Jesús!! Deberíamos estar celebrando esto todos los días de nuestra vida, pero ¿Sobre quien se ha manifestado verdaderamente este poder salvador de Jesús?

Tamaña obra la que hizo Cristo por cada uno de nosotros, y siendo esto anunciando prácticamente 700 años antes de que ocurra, de todos modos no todos creerían en Él.

Pero ¡cuidado!, esto de ninguna manera es un llamado a tener lastima de Él, porque por causa de su obediencia y padecimiento en aquella cruz Dios lo exalto hasta lo sumo, y fue puesto en el grado más alto y sublime que existe en los cielos, y fue declarado Señor de todo el universo, por tanto no somos llamados a tener lastima de Él sino temor de Él, porque es Él quien va a juzgar todas las cosas, y ¡ay de aquellos que no le valoraron! Mejor les fuera no haber nacido…

¿Sobre quien se está manifestando Cristo hoy? Porque una cosa es tener un alto conocimiento bíblico de su vida, pero otra cosa muy distinta es conocer la manifestación de Él en intimidad…

¿QUIÉN HA CREÍDO A ESTE ANUNCIO?

1° Pedro 1
10 Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,
11 escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.
12 A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.
13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;
14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;
18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

Hebreos 2
1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

El hombre que padeció todo tu castigo en aquella cruz resucito de los muertos y esta diciéndote “¡sígueme y obedéceme!”, es la orden del Señor.

La paz del Señor Jesucristo.-

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